Miércoles, mayo 23 de 2012 / 04:57 PM
Septiembre 19, 2007
Para el 2009 se abrirán las fronteras a vehículos usados, según el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), lo cual representa para México un grave problema tanto para la renovación del parque vehicular, como para el medio ambiente y para la economía del país.
Explicó Juan José Guerra Abud, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (Anpact), durante su intervención en el Tercer Congreso Internacional de Transporte Sustentable, realizado del 17 al 19 de septiembre de 2007.
En su exposición, Guerra indicó que de darse la entrada de vehículos usados al país de manera indiscriminada, se corre el riesgo de sufrir las consecuencias que vive actualmente Perú.
Un país en el que en el que en los años 90 el presidente Fujimori autorizó la apertura de vehículos usados para dar oportunidad, dijo entonces, de que quien no tuviera trabajo se convirtiera en autotransportista.
Lo anterior ocasionó, dijo, que el parque creciera desmesuradamente. Se importaron vehículos de Japón con el volante a la derecha, se hicieron arreglos para cambiarlo a la izquierda con todo y los problemas mecánicos y de seguridad que ello implicaba.
Pero además se dio una sobreoferta del autotransporte, tanto en carga como en pasaje, por lo que las tarifas tuvieron que bajar y no se tuvieron recursos para invertir en la renovación del parque vehicular.
Lo anterior ocasionó que a la fecha, Perú sufra un envejecimiento generalizado del parque vehicular, con severas emisiones al ambiente, daño a la salud pública e incremento en el número de accidentes en sus carreteras.
Actualmente Perú ha tratado de resolver este problema y ha emitido varios decretos supremos para tratar de parar la introducción de vehículos usados, lo que no ha sido posible por todos los vicios generados anteriormente.
Un caso que puede repetirse en México, señaló el titular de la Anpact, un país en el que el 85% de la carga se realiza por carretera.
En Estados Unidos, explicó, existen sistemas estrictos para medir y controlar la seguridad, tanto mecánica como de emisiones contaminantes para vehículos pesados en circulación.
Éstos son inspeccionados y si cumplen con los seis niveles exigidos, se les otorga una calcomanía que les permite circular; de lo contrario, la unidad es enviada a reparación y si ésta resulta cara o ya no es posible realizarla, el vehículo no puede circular más. Su valor se reduce a lo que pesa como chatarra.
Este tipo de unidades son las que circulan en las carreteras mexicanas, “con todo y que se trata de vehículos potencialmente contaminantes y con fallas de seguridad, no sólo para quien los opera y los utiliza, sino para la población en general”.
Y circulan de manera ilegal pero para el 2009 será una actividad legal. “No es malo que bajen las tarifas, lo malo es cuando ello lleva hacia una distorsión de un esquema normal de mercado, que fue lo que ocurrió en Perú”.
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